lunes, 2 de febrero de 2009

Soberanas voluntades




Romano Bismarck Paz (Politólogo)




Democracia es sinónimo de elección y rotación de élites, en este sentido el Soberano emitiendo su voto es la máxima expresión de la democracia, a su vez elección en el marco democrático es sinónimo de representación política heterogénea, esto en términos prácticos se hace manifiesto en el sistema mediante la inclusión y participación de los grupos opositores así como de las diferentes minorías que conforman la estructura societal de un país.




Haciendo un balance de los procesos electorales y plebiscitarios desarrollados durante y desde las gestiones de dos mil seis a inicios de dos mil nueve, observamos que se han validado dos voluntades absolutamente soberanas, legítimas y representativas de dos visiones distintas de formas de Estado y gobierno. La una muy cohesionada, arraigada fundamentalmente en occidente y relativamente mayoritaria favoreció la ascensión de Morales como presidente de la República, rechazo la implementación de autonomías departamentales en sus regiones, fue la piedra angular para ratificar la administración Morales con un 67 %, revocar el mandato a los prefectos no alineados con las directrices que emitía el Movimiento al Socialismo y aprobar el PCPE con un 59 % de los votos a nivel nacional. La otra expresión soberana del pueblo, también muy cohesionada, arraigada fundamentalmente en los valles y el oriente, dio su apoyo relativo al Movimiento al Socialismo en las presidenciales de dos mil seis, sin embargo -salvo Chuquisaca- votaron cruzado para las prefecturales, aprobaron la implementación de autonomías departamentales en sus regiones, aprobaron sus estatutos autonómicos con una media superior al 70 % de los votos válidos, revoco el mandato de la administración Morales en sus regiones y rechazo sin excepción el proyecto de constitución sometido a referéndum este 25 de enero.




En este sentido el pueblo boliviano, es decir el Soberano, se ha expresado para validar y legitimar dos voluntades distintas pero no incompatibles la una con la otra, siempre y cuando exista cultura democrática y voluntad de los principales actores políticos del país. En la medida que estos dos soberanos se nieguen mutuamente a si mismos y no tengan la madurez suficiente para comprender que elección es sinónimo de representación y no de exclusión, seguiremos con una Bolivia dislocada por que el 41% de su pueblo tan Soberano como el otro 59 %, se ha manifestado en contra de ese PCPE, debido a que simplemente NO se siente incluido ni representado.




El país, el Estado Boliviano… es una creación, una construcción abstracta del pueblo, son los ciudadanos quienes voluntariamente acuden a las urnas para sufragar y delegar su representación en funcionarios públicos que no deben hacer otra cosa que gobernar en beneficio del Soberano. Señores del oficialismo y de la oposición… ni el Estado ni el país les pertenece, insisto en que el Soberano ha legitimado dos visiones y demanda el reconocimiento muto de las mimas con el objeto de establecer un pacto social que incluya a ese 41 % que hoy se encuentra secuestrado y marginado.